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	<title>La torre de media tarde &#187; luna</title>
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	<description>El lugar donde la fantasía toma forma, leyendas, cuentos, mitologías, deidades, imaginación, criaturas, etc.</description>
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		<title>La pequeña luciérnaga</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 19:45:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Susurros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[brillar con luz propia]]></category>
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		<description><![CDATA[Había una vez una comunidad de luciérnagas que habitaba el interior de un gigantesco lampati, uno de los árboles más majestuosos y antiguos de Tailandia. Cada noche, cuando todo se volvía oscuro y apenas se escuchaba el leve murmurar de un cercano río, todas las luciérnagas, felices, salían del árbol para mostrar al mundo sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Había una vez una comunidad de luciérnagas que habitaba el interior de un gigantesco lampati, uno de los árboles más majestuosos y antiguos de Tailandia. Cada noche, cuando todo se volvía oscuro y apenas se escuchaba el leve murmurar de un cercano río, todas las luciérnagas, felices, salían del árbol para <span id="more-116"></span>mostrar al mundo sus maravillosos destellos. Jugaban a hacer figuras con sus luces, bailando al son de una música inventada para crear un sinfín de centelleos luminosos más resplandeciente que cualquier espectáculo de fuegos artificiales. Pero entre todas las luciérnagas del lampati había una muy pequeñita a la que no le gustaba salir a volar.</p>
<p>- No, hoy tampoco quiero salir a volar -decía todos los días la pequeña luciérnaga con desgana-. Id vosotros que yo estoy muy bien aquí en casita.<br />
Tanto sus padres como sus abuelos, hermanos y amigos esperaban con ilusión la llegada del anochecer para salir de casa y brillar en la oscuridad. Se divertían tanto que no comprendían por qué la pequeña luciérnaga no les quería acompañar. Le insistían una y otra vez, pero no había manera de convencerla. La pequeña luciérnaga siempre se negaba.</p>
<p>-¡Que no quiero salir afuera! -repetía una y otra vez-. ¡Mira que sois pesados!<br />
Toda la colonia de luciérnagas estaba muy preocupada por su pequeña compañera.</p>
<p>-Tenemos que hacer algo -se quejaba su madre-. No puede ser que siempre se quede sola en casa sin salir con nosotros.<br />
-No te preocupes, mujer -la consolaba el padre-. Ya verás como cualquier día de estos sale a volar con nosotros.<br />
Pero los días pasaban y pasaban y la pequeña luciérnaga seguía encerrada en su cuarto. Una noche, cuando todas las luciérnagas habían salido a volar, la abuela de la pequeña se le acercó y le preguntó con mucha delicadeza:<br />
-¿Qué es lo que ocurre, mi pequeña? ¿Por qué no quieres venir nunca con nosotros a brillar en la oscuridad?<br />
-Es que no me gusta volar-, respondió la pequeña luciérnaga.<br />
-Pero, ¿por qué no te gusta volar ni mostrar tu maravillosa luz? -insistió la abuela luciérnaga.<br />
-Pues&#8230; -explicó al fin la pequeña luciérnaga con tristeza-. Es que para qué voy a salir si nunca podré brillar tanto como la luna. La luna es grande, y muy brillante, y yo a su lado no soy nada. Soy tan diminuta&#8230;, más incluso que el resto de luciérnagas, que en comparación con ella parezco una simple chispita. Por eso siempre me quedo en casa, porque nunca podré brillar tanto como la luna.<br />
La abuela había escuchado con atención las razones de su nieta, y le contestó:<br />
-¡Ay, mi niña! hay una cosa de la luna que deberías saber y, visto lo visto, desconoces. Si al menos salieras de vez en cuando, lo habrías descubierto, pero como siempre te quedas en el árbol, pues no lo sabes.<br />
-¿Qué es lo que he de saber y no sé? -preguntó con impaciencia la pequeña luciérnaga.<br />
-Tienes que saber que la luna no tiene la misma luz todas las noches -le contestó la abuela-. La luna es tan variable que cada día es diferente. Hay días en los que es grande y majestuosa como una pelota, y brilla sin cesar en el cielo. Pero hay otros días en los que se esconde, su brillo desaparece y el mundo se queda completamente a oscuras, y además su luz no procede de ella misma, sino que es un reflejo de la luz del sol.<br />
-¿De veras hay noches en las que la luna no sale? -preguntó sorprendida la pequeña luciérnaga.<br />
-Así es -le confirmó la abuela. La luna es muy cambiante. A veces crece y a veces se hace pequeñita. Hay noches en las que es grande y roja y otras en las que desaparece detrás de las nubes. En cambio tú, mi niña, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.<br />
La pequeña luciérnaga estaba asombrada ante tal descubrimiento. Nunca se había imaginado que la luna pudiese cambiar y que brillase o se escondiese según los días. Y a partir de aquel día, la pequeña luciérnaga decidió salir a volar y a bailar con su familia y sus amigos. Así fue como nuestra pequeña amiguita aprendió que cada uno tiene sus cualidades y, por tanto, cada uno debe brillar con su propia luz, cada uno es especial y único en sí mismo y no debe entristecerse ni envidiar a otros.</p>
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		<title>Los meses y los días</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jun 2008 06:54:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el guardián de la torre</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como resabio de la civilización romana y la cultura latina, nos han quedado los nombres de los meses y de los días.
Los romanos, y anteriormente los griegos, consideraban a la vida como un milagro realizado por sus dioses y en agradecimiento, ponían sus nombres a las cosas.
Y como el tiempo era una de las cosas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como resabio de la civilización romana y la cultura latina, nos han quedado los nombres de los meses y de los días.</p>
<p>Los romanos, y anteriormente los griegos, consideraban <span id="more-113"></span>a la vida como un milagro realizado por sus dioses y en agradecimiento, ponían sus nombres a las cosas.</p>
<p>Y como el tiempo era una de las cosas importantes, les dieron nombres derivados de los dioses a los meses y los días.</p>
<p>Y si les quedaron algunos meses sin nombre, los enumeraron.</p>
<p style="text-align: center;">LOS MESES</p>
<p>ENERO (Januarius): lleva ese nombre en honor del dios Jano, patrono de los principios y de los fines, de dos caras, conocedor del pasado y del futuro.</p>
<p>FEBRERO: debe su nombre a la diosa Februa, por las fiestas februales que en ese mes se celebraban.</p>
<p>MARZO: está dedicado al dios Marte, rey de la guerra y de los guerreros, omnipotente, a quien le pedían lluvia para los campos.</p>
<p>ABRIL: le dieron el nombre de la diosa Aprilis, diosa de las flores, la que abre o florece, y en este mes era, en Roma, cuando la primavera afloraba en plenitud.</p>
<p>Mayo: este mes era dedicado a la diosa Maya, hija de Atlas, el gigante que fuera condenado a sostener el cielo, por Júpiter.</p>
<p>Junio: este mes fue dedicado a la diosa Juno, la esposa de Júpiter. Aunque hay quines opinan que fue dedicado a un patricio romano llamado Junius.</p>
<p>Julio: antes fue llamado Quintilus, pues correspondía al quinto mes del antiguo calendario romano, pero se lo cambió por éste que lleva actualmente, en honor de Julio César, cuyo natalicio había sido en este mes.</p>
<p>Agosto: fue nombrado así en homenaje a César Augusto, Primer Emperador romano, quien era sobrino de Julio César (Llamado  Octavio antes de ser nombrado emperador).</p>
<p>Septiembre, octubre, noviembre y diciembre conservaron los nombres que tenían en el antiguo calendario romano, el cual estaba formado por diez meses. Respectivamente significan el séptimo, el octavo, el noveno y el décimo.</p>
<p style="text-align: center;">LOS DÍAS</p>
<p>Domingo: Dominicus, fue dado por el cristianismo, &#8220;día del Señor&#8221;.</p>
<p>Lunes: Día de la Luna. La luna en la mitología romana era Diana,o Diana Cazadora, esposa del Sol y reina de los bosques.</p>
<p>Martes: dedicado al Dios Marte de la guerra.</p>
<p>Miércoles: dedicado al dios Mercurio, con alas en los pies y un gorro alado, quien transmitía los mensajes de Júpiter, padre de los dioses. Asimismo era el dios del comercio, en griego se llamaba Hermes.</p>
<p>Jueves: era el día de Júpiter, que en latín se expresaba &#8220;jovis dies&#8221;. (Júpiter: Jove en latín).</p>
<p>Viernes: dedicado a Venus, la diosa de la belleza en la tierra, y el lucero del cielo.</p>
<p>Sábado: Era el séptimo día de la semana, y su denominación proviene del hebreo: &#8220;sabbat&#8221;, día de descanso y de adoración a Dios para los  hebreos.</p>
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		<title>El lobo que cree que la Luna es queso</title>
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		<pubDate>Sat, 03 May 2008 01:22:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Brujita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía que hacer para coger algún animal para comérselo. Y por ahí encontrase con la zorra y le dice:
&#8211; Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.
Y la zorra le dijo:
&#8211;Pero mire usted, que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.
&#8211;No, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía que hacer para coger algún animal para comérselo. Y por ahí encontrase con la zorra y le dice:<br />
&#8211; Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.<br />
Y la zorra le dijo:<span id="more-63"></span><br />
&#8211;Pero mire usted, que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.<br />
&#8211;No, que usted estaba muy gordita el pasado año.<br />
&#8211;El año pasado si que estaba gordita, pero ahora tengo que darles de mamar a mis cuatro zorritos y apenas hallo bastante para crear leche para ellos.<br />
&#8211;¡Que no me importa!, la dijo el lobo.<br />
Y iba a darle la primera mordida, cuando la zorra le dijo:<br />
&#8211;Deténgase usted, por dios, señor lobo. Mire que yo se donde vive un señor que tiene un pozo lleno de quesos.<br />
Y se fueron la zorra y el lobo a buscar los quesos. Y llegaron a una casa y pasaron unas tapias y llegaron ande el pozo, y la Luna se reflejaba en el agua y parecía un queso. Y se asomó la zorra y volvió y le dijo al lobo:<br />
&#8211;¡Ay amigo lobo, que el queso es grandón! Mire asomesé usted.<br />
Y se asomó el lobo y vió la Luna y creyó que era un queso grandón. Pero el lobo sospechoso ,la dijo a la zorra:<br />
&#8211;Pues bueno, amiga zorra, entre usted por el queso. Y la zorra se metió en uno de los cubos y entró por el queso. Y desde abajo le gritaba al lobo:<br />
&#8211;¡Ay, amigo lobo! ¡Que grandón está el queso! ¡No puedo con él! Venga usted a ayudarme a subirle.<br />
&#8211;Pero no puedo yo entrar &#8212; la decía el lobo&#8211;. ¿Cómo voy yo a entrar? Súbalo usted sóla.<br />
&#8211;Y la zorra le dijo:<br />
&#8211;Pero no sea usted torpe. Metasé usted en el otro cubo y verá como así entra fácilmente.<br />
Y se metió la zorra entonces en el cubo ande había bajado. Y el lobo se metió en el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para arriba. Y hay se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a ver a sus zorritos.</p>
<p>CUENTOS POPULARES ESPAÑOLES.</p>
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		<title>El hombre y la luna</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2008 01:17:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el guardián de la torre</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fábulas]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[luna]]></category>

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		<description><![CDATA[El hombre y la luna
Un hombre vio la luz de una estrella en el agua y creyó que era una trucha. Durante dos horas estuvo tratando de pescarla, pero cuando al fin vio que no era nada, la dejó. Y otra noche vio de verdad en el agua un pez, mas creyó que era el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><strong>El hombre y la luna</strong></span><br />
<img src="http://www.latorredemediatarde.com/images/elhombreylaluna.jpg" alt="" width="200" height="190" align="left" />Un hombre vio la luz de una estrella en el agua y creyó que era una trucha. <span id="more-14"></span>Durante dos horas estuvo tratando de pescarla, pero cuando al fin vio que no era nada, la dejó. Y otra noche vio de verdad en el agua un pez, mas creyó que era el reflejo de la luna, como la otra vez le había ocurrido y se fue sin tratar de pescarlo, y lo perdió.</p>
<p>ALFONSO X. Calila y Digna.</p>
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